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La otra cara de El Duque

Miguel Ángel Silvestre cambia de imagen y registro con un cortometraje independiente

  · Quienes veían en él al nuevo Bardem aquí lo pueden confirmar: Silvestre es algo más que El Duque y está dispuesto a demostrarlo.

David Moralejo - Madrid

Mientras las revistas del corazón calientan motores y vuelven a la carga con nuevos empachos de «Sin tetas no hay paraíso» y, sobre todo, del personaje de El Duque, Miguel Ángel Silvestre sigue alternando su cara más mediática con trabajos de corte independiente, alejados de la tiranía del «share». Por eso, a la espera del estreno de «L'imbroglio nel lenzuolo», de Alfonso Arau, quienes quieran ver a Silvestre despojado de su máscara de gángster televisivo podrán hacerlo dentro de nada gracias al cortometraje «The end».

Eduardo Chapero-Jackson, uno de sus mejores amigos y venerado director gracias al éxito de «Alumbramiento» -corto multipremiado que se llevó el máximo galardón en los premios del cine europeo-, dirige esta historia sobre los efectos devastadores del cambio climático en el noreste de los Estados Unidos, eso que en Europa llamamos «la América profunda». La cinta, rodada en inglés y de casi 30 minutos de duración, tiene motivos más que suficientes para que Zaragoza haya decidido estrenarla en su Expo el próximo lunes, pero lo cierto es que lo primero que ha llamado la atención es la imagen de Silvestre en el filme. Con bigote, gorra, pelo largo y aspecto desmejorado, recuerda sin esforzarse apenas al repulsivo villano Anton Chigurh, que Javier Bardem interpretó de forma magistral en «No es país para viejos». Las historias no tienen nada que ver, ni tampoco los personajes, pero dejan claro que, en la carrera de Silvestre, sin tetas también puede haber paraíso... cinematográfico.

Fuente: larazon.es, 05/09/2008

 

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