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MIGUEL ÁNGEL SILVESTRE PURA SANGRE

El éxito de EL DUQUE no ha logrado ocultar al chico puro, impetuoso y encantador. Silvestre se moja y demuestra que bajo el personaje hay talento, sensibilidad y un corazón arrollador.

La televisión nos descubrió el lado más sexy de este castellonense de de 26 años, pero él no es un “it boy” ni va de otra cosa que de tío normal, aunque sepa aprovechar su atractivo.

Su carrera cinematográfica es imparable. Tras “3:19” estrenará “Zhao”, premio al mejor actor en el  Festival de Málaga. Sus proyectos con Alfonso Arau y Brian Goeres llegarán en invierno.

Confiesa que la fama le ha pillado de sorpresa y que vivir con ella es más difícil de lo que creía.

Para guardar su intimidad del asalto al que se tiene que enfrentar a todas horas, me recibe en su casa. Para protegernos de quien justifica lo indefendible en nombre de la libertad de expresión o el derecho a la información. Pues de eso, nada. Hay un rincón de este mundo donde podemos conversar a solas. Sus cuatro paredes.

Marie Claire Acabas de estrenar “3:19”, una película de Dany Saadia que toca temas para reflexionar: el azar, cómo las cosas pequeñas pueden cambiar tu destino. Has tenido que trabajar la relación con la muerte, algo tan cercano  y tan  desconocido. ¿Cómo lo has hecho?

Miguel Ángel Silvestre Uno de los momentos más dolorosos que he vivido fue ver a mis padres llorar la muerte de sus familiares, por eso siempre he fantaseado con que pudiera ser algo positivo. Y sobre el azar, creo que muchas veces, por impaciencia, y yo soy muy impaciente forzamos el destino. Y me he dado cuenta que todo es más fácil cuando te dejas llevar.

MC A ti te pasó algo que te cambió la vida. En su momento quizá fue dramático, pero sin ese accidente no estarías donde estás.

M.A.S. Quería ser tenista. Me lesioné en Hungría; tuve que dejar de jugar y empecé a estudiar fisioterapia. Y, por casualidad, y esto me parece acojonante, me cambió el rumbo. Mi abuelo vivía en un primer piso de Benicássim. Muchas veces pasaba en bici por delante de su casa y un día oí a gente gritando y me asusté. Mi tía era directora de teatro y estaban todos los actores en casa de mi abuelo. Me quedé fascinado mirando el ensayo. Y me fui a Madrid a estudiar. Perseguir un sueño te da fuerza. Y la interpretación me devolvió el sueño.

MC Tienes 26 años, y antes de la explosión de El Duque habías protagonizado dos películas, “Vida y Color”, de nuestro querido Santiago Tabernero,  “La distancia”, de Iñaki Dorronsoro. Hasta ahí, todo normal. Pero ¿cómo definirías todo esto que te está pasando ahora?

M.A.S. Después de un tiempo, lo puedo mirar con buenos ojos. Dentro de todo ese calor que te da la gente hay mucha soledad. Hay cosas, como el acoso de los paparazzis, que me han venido grandes. Pensé que nunca más iba a poder hacer las cosas normales que hacemos todos.

MC Y que forman parte de tu intimidad, aunque estés en un sitio público.

M.A.S. Un parque, una puesta de sol en la playa…Todo eso te pertenece; tienen el mayor grado de intimidad.

MC En el Festival de Málaga tenías que ir con cuatro seguratas y 57 policías municipales para poder andar por la calle…No había visto algo así en mi vida.

M.A.S. Hay fotógrafos que me han insultado para sacarme fotos o que han tirado del pelo a una amiga mía para que yo reaccionara en plan agresivo. Te tiemblan las piernas del susto. Necesito pensar que el fotógrafo tiene una familia; que necesita el dinero o sentirse querido por la directora de su revista. No lo sé. Si nos moviéramos de tú a tú, mirándonos a los ojos, las cosas saldrían de otra manera.

MC ¿Qué compañía es siempre bien recibida a tu lado?

M.A.S. Mi madre. Mi madre, mi padre, mi hermana y todos mis colegas. Cuando estalló todo este boom pensé en dejarlo todo, me asusté. Me fui a Castellón a ver a mis amigos de la infancia, a mi madre, a mi padre, a mis tíos, a mi perro. Ver que para ellos no había cambiado nada me puso en mi sitio. Me dio mucho aliento y ganas.

MC Ese eres tú: los ojos de tu madre y de tu padre, tu habitación de cuando eras pequeño, tus colegas del barrio; lo que has sido siempre. ¿Qué te hace sentir más vulnerable en la vida? ¿Buscas obsesivamente, por ejemplo, la aprobación de los demás?

M.A.S. La busco, pero cada vez intento ser más fiel a mí mismo. Muchas veces quieres el calorcito de los demás, pero procuro que ese sentimiento no me invada.

MC ¿Tienes tu vida lo suficientemente controlada?

M.A.S. Ahora mismo estoy en un parque de atracciones. No hay día que no pase algo que me desestabilice. Pero tengo la suerte de que mi familia está muy encima. Me apoyan a muerte.

MC ¿Qué relación tienes con la soledad?

M.A.S. Cada vez más positiva. Me gusta quedarme solo en casa, ponerme musiquita y tomar una copa de vino tan tranquilo. Lo necesito. Necesito quedarme un poquito conmigo. Me viene muy bien. Encuentro un punto muy romántico a estar solo.

MC ¿Y cómo gestionas el tema del sector femenino?

M.A.S. (Le entra tos nerviosa, se ríe.)

MC Lo digo en serio. ¡El 90% del sector femenino de este país se quiere acostar contigo!

M.A.S. Pues no quisiera que el 95% se quedara sin la oportunidad (risas).

MC ¿Pero cómo lo gestionas? Lo pregunto de verdad…

M.A.S. Me parece maravilloso. Si yo tuviera energía para todo eso, no haría un feo a nadie. Entrar en un sitio y generar una noche de miradas, no conocer a nadie, no hablar. Añoro eso: que no te conozca nadie y poder hacer la mayor locura sin que te miren o te saquen una foto.

MC Así es muy complicado tener una pareja, ¿no?

M.A.S. No sé sí a alguien le apetecería vivir esto.

MC Juegan con ventaja. Lo saben todo sobre ti y tú no sabes nada del otro. ¿Y el fenómeno fan?

M.A.S. El otro día (sonríe) una mujer me dijo que, cuando cocina, mira una foto mía; que me tiene puesto en la nevera. Era una de las chicas que limpiaban en el hotel. Mira a la foto y le dice: “¿Qué quieres que te haga de comer?”. Es increíble. Siento mucho cariño por la gente.

Fuente: Marie Claire, Julio 2008

 

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